Le cactus dépressif

Pinchitos III

Una foto publicada por Noemí Rivera (@noerive) el

Être un cactus ce n’est pas facile. Nous sommes voués à une triste vie de solitude parce que personne ne veut nous embrasser. Mon corps est couvert d’épines qui font Noémie crier. Oui, je suis le cactus de Noémie et j’habite dans un coin sur son bureau, dans une tasse qui était à sa mère. Tout le jour et toute la nuit.

El otoño en mi Instagram

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He atrapado el otoño en mi smartphone :)
Instagram @noerive.

Más fotos:

Manga girl

manga girl 1

Esto es lo que pasa cuando te pasas más de 7 horas viendo anime. Coges un lápiz y no te sale otra cosa.

La ilustración, paso a paso:

Un día cualquiera en una calle cualquiera

un dia

Engullidos por las modas, caminando sin rumbo hacia ningún lugar en particular.

Problemas de peinado

zanahorias

Doce días en Estocolmo, dos días en Copenhague

estocolmo

Galería de fotos tomadas en Estocolmo y Copenhague (agosto 2014). También en Flickr.

El encanto del libro de papel

libros

Los libros electrónicos están de moda y son súper cool, eso no se puede negar. Es increíblemente práctico tener una novela de más de 800 páginas metida en un pequeño aparato que pesa menos de 200 gramos. Además, ¡también puedes guardar 1.000 novelas más en el mismo dispositivo! Toda la biblioteca de tu casa metida en un aparato del tamaño de una fina y pequeña agenda. Y qué decir del aspecto económico, ¡los libros electrónicos pueden llegar a costar hasta 10 veces menos que sus hermanos de papel! No obstante, todas estas ventajas jamás podrán hacer sombra al encanto y a la calidez del libro de papel de toda la vida.

Insignificante

Y, de repente, algo cae sobre ti y toda tu vitalidad se esfuma en un abrir y cerrar de ojos. Estás triste, profundamente triste. No puedes sonreír, lo intentas, pero nada te provoca una sonrisa, es como si no supieras hacerlo, es como si llevases toda una vida sin sonreír y ya no recuerdas cómo se hacía. Te cuesta, y desistes. Porque, al fin y al cabo, ni siquiera tienes motivos para sonreír.

Estas triste pero tampoco tienes ganas de llorar, esa tristeza te ha vaciado, nada se mueve dentro de ti. No hay nada peor que estar triste y no poder romper a llorar; porque, seguramente, también se te ha olvidado cómo se hacía.

Franz

cara

Franz estudia primero de Derecho. Por las mañanas va a la facultad, por las tardes acude a la biblioteca a estudiar durante un rato y por las noches, después de cenar, se encierra en su habitación hasta pasada la media noche.

Franz estudia en una de las universidades más prestigiosas del país. Sus padres están haciendo un sacrificio sobrehumano para poder permitir que su hijo se gradúe en esa universidad, pero hace ya unos meses que Franz devuelve los cheques que sus padres le envían para poder pagar sus gastos de vivienda, alimentación y libros.

El apartamento de Oskar

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Oskar vive en un luminoso apartamento de 43 metros cuadrados en las afueras de Estocolmo (acaba de mudarse), aunque la mayor parte del tiempo –sin contar el tiempo que pasa durmiendo- lo pasa en el pequeño balcón, siempre y cuando el caprichoso sol del verano sueco lo permita.

El balcón mira al sur, de modo que es todo un placer desayunar -una buena taza de té rojo y unas rebanadas de pan tostado con mermelada de manzana- al aire libre mientras los tímidos rayos de sol del final del verano acarician tu cara. Eso sí, en cualquier momento las nubes pueden hacer acto de presencia y recordarte con unas suaves gotas de lluvia y una fresca brisa que el verano está llegando a su fin, a pesar de ser 27 de agosto.