A bocinazos sobre dos ruedas por Donosti

Bicileta con bocina
Mi bici tuneada con bocina y reproductro de MP3

Peatones que invaden los carriles bici (o bidegorris, como se los llama en las provincias vascongadas), gente que no sabe diferenciar los mensajes pintados en el suelo, conductores que ignoran la existencia de “bicicletistas” en los pasos de cebra de bicicletas. Este es un mensaje para todos vosotros:

Temblad. Porque me he hecho con una ensordecedora bocina (sí, sí, como esa que tiene Txiribiton) que no dudaré en usar. Que os metéis en el bidegorri, bocinazo. Que os cruzáis en el camino, bocinazo. Que vuestro perro me ladra, bocinazo. Que intentáis saltaros el semáforo en rojo o ámbar parpadeante y casi me atropelláis, bocinazo. Así funcionan las cosas. No pienso apiadarme de vuestros tímpanos, ¡oh, incautos viandantes! Esto es la guerra.

Mi próximo objetivo es adquirir un punto de mira chulo, algo así como la estrellita de los Mercedes. No porque vaya a usarlo, es solo por asustar. También he pensado en una bandera pirata que ondee sobre la rueda trasera, pero me parece demasiado ostentoso (además me molestaría para meterla al garaje).

Si invadimos las aceras no es porque nos de placer (en este punto entiendo que los peatones tienen todo el derecho de bocinear a los bicicletistas agresivos), es simplemente porque no hay bidegorris suficientes y no queremos jugarnos el tipo compartiendo espacio con los coches y camiones.

Nos marginan en las aceras, nos marginan en la carretera. ¡Es hora de tomar las riendas del asunto a golpe de bocinazo! ¡Los bicicletistas queremos ser respetados en nuestro espacio!

¡Bicicletistas de Donosti, uníos!

Aviso: no tomarse en demasiado en serio mi amenaza, prometo ser buena. Ante todo paz y armonía. Por una convivencia amistosa entre peatones, conductores y bicicletistas.