Cómo matar una araña sin derramar una sola gota de sangre (o lo que sea que segregan esos bichos)

En mi casa hay arañas. Arañitas. A veces salen, nos cruzamos, nos saludamos y cada una sigue su camino. No tengo inconveniente en compartir mi vida y mi intimidad con estos entrañables bichitos.

Pero el martes, a las 22:35, entro al baño a lavarme los dientes y en el reflejo del cristal veo que del plafón del techo cuelga una araña. Una gran araña con unas patas larguísimas y un cuerpo asqueroso. Así que cuando alcanzan dimensiones que empiezan a producir asquito y te ponen la carne de gallina con solo mirarlas (aunque sea por una vitrina. ¡Qué tendrán!), es mejor deshacerse de ellas para no encontrártelas de frente en espacios reducidos y a muy corta distancia.

No me gusta espachurrar bichos, el solo hecho de imaginarlo me repugna, y más aún si lo hago con algún instrumento (papeles, pies+zapatos, libros…) con el cual pueda sentir con mi cuerpo como esos cuerpos se despedazan.

¿De modo que, cómo acabar con una araña que cuelga del techo sin tocarla?

Plan A

No tengo insecticidas en casa, lo más parecido es la laca de mi madre y el desodorante de mi hermano así que decido echarle un buen esprayazo de laca (en mi opinión, más letal que el desodorante).

Le doy caña y la araña se hace una bola con sus enormes patas. Éxito. Hasta que suelto el dedo del espray y descubro que la araña vuelve en sí, aturdida, pero sigue con lo suyo. ¡Maldición!

Una de mis visitantes habituales

Plan B

¿Qué otra cosa puede haber en una casa tan letal como para acabar con un bicho (y una persona)? ¡Amoniaco! Pero el bicho está en el teco y no es plan de ponerse a salpicar todo.  De todos modos, el solo oler el amoniaco puede quemarte las vías respiratorias, así que seguro que una araña muere al instante. Abro la tapa y acerco la boca del bote a la araña. Ni se inmuta. ¿Habrá muerto intoxicada? Ni hablar. ¡Qué demonios! ¡Eres inmoral o qué! Ahí sigue la muy jodida, caminado alrededor de la lámpara, borracha perdida, haciendo cosas muy raras. Pero viva.

¡Doble maldición! ¡Se acaba de colar bajo el plafón! Se acabó, ya no hay nada que hacer. Se quedará ahí para recuperarse, mientras urde un temible plan para vengarse de mí. Ya  no podré dormir tranquila.

Vuelve a salir y cae. Queda colgando de su hilo, suspendida, moviendo las patas, incapaz de volver a subir al techo. Está demasiado aturdida (y supongo que la laca le habrá dejado las patas inútiles).

Plan C

Sigo pensando que espachurrarla contra el techo sería lo mejor. Pero da asquete y mancharía la pared. ¡Idea! Corro a la cocina y cojo la escoba. Hago que se suba a las cerdas y una vez la tengo, la suelto en la bañera. Empieza a correr en busca de una salida, yo, más rápida, agarro la ducha y le asesto un torrente de agua potable que la arrastra hasta el desagüe.

¡Victoria! Ahora pongo el tapón, no vaya a ser que se haya escondido por ahí y vuelva a salir cuando el agua haya dejado de fluir para vengarse de mí. Lo suyo sería rematar la faena vertiendo un chorrito de lejía por el desagüe, pero algo me dice que esa araña ya ha pasado a mejor vida.

Lectura recomendada: El monstruo de debajo de mi cama

4 Comentarios a Cómo matar una araña sin derramar una sola gota de sangre (o lo que sea que segregan esos bichos)

  1. Jajaja descarta también el KH7, yo lo probé con otra especie y nada. Me has recordado a mí misma… http://bloglobosofia.blogspot.com.es/search/label/Historias%20de%20Bichos?m=1

  2. Cristobal dice:

    Porque matar una pobre araña, piensa que ella no tiene la culpa de haber entrado accidentalmente en tu casa. Ademas esa araña es tigre y es buena contra las arañas malas como las de rincon. Lo mas recomendable en estos casos yo creo que es echar a la araña al patio o jardin, te aseguro que no querra volver a entrar por el susto

  3. No has querido espachurrarla… pero la has echo sufrir, que no se que es peor.

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